Dra. Adriana
Nachieli Morales Ballinas
Evaluación integral y situada de la Creatividad
El
oro de la formación universitaria ha sido históricamente encontrar la forma de
que el proceso de desarrollo educativo implique creatividad a modo de que todos los integrantes del sistema
obtengan no solo satisfacción personal sino además aprendizaje significativo,
situado y enriquecido con la aplicación y la práctica innovadora.
Una de las formas de constituir esta formación tiene que ver con como se constituye la
creatividad y su valoración, para ello hemos aplicado la evaluación 360° a través
del desarrollo de los siguientes criterios valorativos
Los
criterios o indicadores que se presentan a continuación (ver fig. 1) pueden ser
utilizados y operacionalizados para medir los diferentes tipos y
manifestaciones de la creatividad, pero su aplicación requerirá destreza por
parte del evaluador y claridad en los conceptos que quiere valorar.
Algunos
de estos criterios tienen que ver con el pensamiento divergente, lateral y
creativo del que hablaban Guilford (1971) y De Bono (1994) y otros tienen que
ver con el pensamiento convergente, lógico y/o racional. La importancia de
estos dos tipos de pensamiento para la creatividad, radica en el hecho de que
sin la integración de ambos no es posible la experiencia creativa; al momento
de valorar la creatividad dependerá de la perspectiva desde la que se evalúe,
la importancia que se le dé a uno u otro grupo de dimensiones.
1.
Fluidez o productividad:
Este
factor tiene que ver con el pensamiento divergente, la mayoría de los autores
coinciden en la siguiente definición: “Fluidez o productividad es la cantidad
de ideas que una persona puede producir respecto a un tema determinado. Por
ejemplo, el número de soluciones que haya para un problema dado en un tiempo determinado”
(Rodríguez Estrada, 1987, 56), así a mayor cantidad de ideas, mayor fluidez;
las manifestaciones pueden ser variada
2. Originalidad:
Este
es uno de los términos comúnmente asociados con el concepto de creatividad, es
relacionado con lo diferente, único, irrepetible y tiene que ver con el
pensamiento divergente, que ayuda a romper esquemas y proponer nuevas
alternativas. “Es la rareza relativa de las ideas producidas: de una población
de cien personas sólo a dos o tres se les ocurre tal idea; de allí el
pensamiento es original. Cabe recordar que la creatividad a menudo hay que
buscarla no precisamente en el qué, sino en el cómo” (Rodríguez Estrada, 1987,
56)
3. Flexibilidad mental:
“Es
la variedad y heterogeneidad de las ideas producidas; nace de la capacidad de
pasar fácilmente de una categoría a otra de abordar los problemas desde
diferentes ángulos. En nuestro caso lo fundamental en el proyecto es que estén claramente implicadas varias disciplinas o líneas de interés.
4. Elaboración:
Es
consecuente con la fase iluminativa o de hallazgo. Elaborar es tratar algo con
detalle, cuidadosa y minuciosamente. Ulmann (citado en De la Torre, 1991)
afirma: que la elaboración es la capacidad que permite al individuo imaginar
los pasos siguientes, una vez que se han concebido las imágenes, pensamientos o
frases. Para Torrance (1974), la elaboración es la aptitud que una persona
desarrolla o amplía para embellecer las ideas.
5. Sensibilidad para la solución de
problemas:
En
general, el pensamiento creativo ha sido percibido como una de las formas de
resolución de problemas.
“Einstein
decía que un problema bien definido, es un problema casi resuelto. Esta
capacidad para descubrir fallos e insuficiencias en el plano del entendimiento
o de la acción es el rasgo primero de los creadores cuya curiosidad garantiza
un avance sin fin” (Marín, 1991, 40).
Es
decir un proyecto de creatividad construido desde la formación universitaria y
con prospectiva profesionalizante debe, describir con palabras claras lo qué
propone y esto debe responder a una necesidad
de su disciplina, de la sociedad que remita al bien común y que represente
soluciones proactivas a problemas de su entorno inmediato.
BIBLIOGRAFIA
1. De Bono, E. (1994) El pensamiento creativo: El poder del
pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas. Barcelona, España:
Paidós.
2.
De la Torre, S. (1991) Evaluación de la creatividad TAEC, un
instrumento de apoyo a la reforma. Barcelona, España: Escuela Española S.A.
3. Guilford, J.
P. y Strom, R.D. (1971). Creatividad
y educación (I. Pardal, Trad.). Buenos Aires, Argentina: Paidós. (Trabajo original publicado en, 1971)
4.
Marín, R. y De la Torre, S. (1991) Manual de la creatividad. Aplicaciones
educativas. Barcelona, España: Vicens Vives.
5. Rodríguez Estrada, M. (1987) Manual de Creatividad. México: Trillas.
6.
Torrance,
E. (1974) Torrance Test of Creative Thinking. New Jersey, EEUU: Personnel
Press.